miércoles, 2 de mayo de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
La visita
Etiquetas:
Baylón,
Cases,
exposición,
fotografía,
Palacio de Cibeles
Ubicación:
Madrid, España
martes, 24 de abril de 2012
Polvo de mariposa
Al ir tras la belleza estarás solo:
Si la encuentras, se desvanece y deja
polvo de mariposa entre los dedos.
Joan Margarit
sábado, 21 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
martes, 10 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
Fotografía y Psicología V: La percepción de la profundidad y la distancia
Vivimos en un mundo tridimensional en el que las diferencias de perspectiva o puntos de vista existentes entre nuestros dos ojos aportan a nuestro cerebro una información fundamental para el cálculo de la distancia a la que se encuentran los objetos. Sin embargo, las fotografías son bidimensionales, por lo que nuestro cerebro debe manejar otras claves para realizar una lectura correcta de la profundidad y las distancias, e interpretar que la imagen plana que tenemos delante representa una porción tridimensional de la realidad.
- Una de estas claves es la perspectiva generada por la diferencia de tamaño entre objetos similares, diferencia que nuestro cerebro atribuye a la distinta distancia a la que dichos objetos se sitúan con respecto a nuestro ojo.
- Otra es el escalonamiento de los objetos, en el sentido de que los más cercanos se suelen situar en la parte de abajo de la imagen, y los más lejanos en partes más altas.
- El gradiente de textura se refiere a la distinta densidad de la textura de la superficie de los objetos, ya que esta densidad va disminuyendo con la distancia, de forma que es poco apreciable en objetos lejanos.
- También hay que mencionar la superposición óptica, puesto que el objeto más cercano tiende a ocultar partes del que está más alejado.
- La perspectiva aérea contribuye igualmente a crear sensación de profundidad, ya que los objetos más alejados tienden a mostrar colores menos saturados y más azulados que los cercanos.
Todos estos elementos contribuyen de forma conjunta a que nuestro cerebro vea una imagen tridimensional y con profundidad en lo que sólo es una imagen representada en una superficie plana. Conocer estas claves puede ser importante para el fotógrafo, tanto a la hora de tomar la foto, eligiendo un punto de vista y una distancia focal que magnifiquen la profundidad, como a la hora del procesamiento de la imagen. En algunas ocasiones el procesado puede disminuir en lugar de acentuar esta profundidad contribuyendo a hacer más plana una imagen. Por ejemplo,. saturando en exceso o aumentando la textura y el contraste de zonas alejadas, o enfriando los colores de zonas cercanas. Un buen consejo sería el de no procesar en exceso una toma si no tenemos demasiado claro qué es lo que queremos conseguir con dicho procesado. De lo contrario, es muy probable que sólo consigamos empeorar la imagen original.
domingo, 1 de abril de 2012
Meón el último
Ubicación:
8800 Tavira, Portugal
sábado, 31 de marzo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
SMS
Good time,
bad time,
night time,
day time,
work time,
off time,
sad time,
happy time,
in the mean time
I'm thinking of you all the time.
Ubicación:
Estambul/Provincia de Estambul, Turquía
jueves, 22 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
El otro
El hecho ocurrió el mes de febrero de 1969, al norte de Boston, en Cambridge. No lo escribí inmediatamente porque mi primer propósito fue olvidarlo, para no perder la razón. Ahora, en 1972, pienso que si lo escribo, los otros lo leerán como un cuento y, con los años, lo será tal vez para mí. Sé que fue casi atroz mientras duró y más aún durante las desveladas noches que lo siguieron. Ello no significa que su relato pueda conmover a un tercero.
Serían las diez de la mañana. Yo estaba recostado en un banco, frente al río Charles. A unos quinientos metros a mi derecha había un alto edificio, cuyo nombre no supe nunca. El agua gris acarreaba largos trozos de hielo. Inevitablemente, el río hizo que yo pensara en el tiempo. La milenaria imagen de Heráclito. Yo había dormido bien, mi clase de la tarde anterior había logrado, creo, interesar a los alumnos. No había un alma a la vista.
Sentí de golpe la impresión (que según los psicólogos corresponde a los estados de fatiga) de haber vivido ya aquel momento. En la otra punta de mi banco alguien se había sentado. Yo hubiera preferido estar solo, pero no quise levantarme en seguida, para no mostrarme incivil. El otro se había puesto a silbar. Fue entonces cuando ocurrió la primera de las muchas zozobras de esa mañana. Lo que silbaba, lo que trataba de silbar (nunca he sido muy entonado), era el estilo criollo de La tapera de Elías Regules. El estilo me retrajo a un patio, que ha desaparecido, y la memoria de Alvaro Melián Lafinur, que hace tantos años ha muerto. Luego vinieron las palabras. Eran las de la décima del principio. La voz no era la de Álvaro, pero quería parecerse a la de Alvaro. La reconocí con horror.
Me le acerqué y le dije:
-Señor, ¿usted es oriental o argentino?
-Argentino, pero desde el catorce vivo en Ginebra -fue la contestación.
Hubo un silencio largo. Le pregunté:
-¿En el número diecisiete de Malagnou, frente a la iglesia rusa?
Me contestó que si.
-En tal caso -le dije resueltamente- usted se llama Jorge Luis Borges. Yo también soy Jorge Luis Borges. Estamos en 1969, en la ciudad de Cambridge.
-No -me respondió con mi propia voz un poco lejana.
Al cabo de un tiempo insistió:
-Yo estoy aquí en Ginebra, en un banco, a unos pasos del Ródano. Lo raro es que nos parecemos, pero usted es mucho mayor, con la cabeza gris.
Serían las diez de la mañana. Yo estaba recostado en un banco, frente al río Charles. A unos quinientos metros a mi derecha había un alto edificio, cuyo nombre no supe nunca. El agua gris acarreaba largos trozos de hielo. Inevitablemente, el río hizo que yo pensara en el tiempo. La milenaria imagen de Heráclito. Yo había dormido bien, mi clase de la tarde anterior había logrado, creo, interesar a los alumnos. No había un alma a la vista.
Sentí de golpe la impresión (que según los psicólogos corresponde a los estados de fatiga) de haber vivido ya aquel momento. En la otra punta de mi banco alguien se había sentado. Yo hubiera preferido estar solo, pero no quise levantarme en seguida, para no mostrarme incivil. El otro se había puesto a silbar. Fue entonces cuando ocurrió la primera de las muchas zozobras de esa mañana. Lo que silbaba, lo que trataba de silbar (nunca he sido muy entonado), era el estilo criollo de La tapera de Elías Regules. El estilo me retrajo a un patio, que ha desaparecido, y la memoria de Alvaro Melián Lafinur, que hace tantos años ha muerto. Luego vinieron las palabras. Eran las de la décima del principio. La voz no era la de Álvaro, pero quería parecerse a la de Alvaro. La reconocí con horror.
Me le acerqué y le dije:
-Señor, ¿usted es oriental o argentino?
-Argentino, pero desde el catorce vivo en Ginebra -fue la contestación.
Hubo un silencio largo. Le pregunté:
-¿En el número diecisiete de Malagnou, frente a la iglesia rusa?
Me contestó que si.
-En tal caso -le dije resueltamente- usted se llama Jorge Luis Borges. Yo también soy Jorge Luis Borges. Estamos en 1969, en la ciudad de Cambridge.
-No -me respondió con mi propia voz un poco lejana.
Al cabo de un tiempo insistió:
-Yo estoy aquí en Ginebra, en un banco, a unos pasos del Ródano. Lo raro es que nos parecemos, pero usted es mucho mayor, con la cabeza gris.
Jorge Luis Borges
jueves, 15 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
sábado, 10 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
lunes, 5 de marzo de 2012
Decidme cómo es un árbol
Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme cómo es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
¿Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.
Marcos Ana
Etiquetas:
árbol,
libertad,
Marcos Ana,
Naturaleza,
paisaje,
poema,
prisión
Ubicación:
Embalse de Rosarito, España
sábado, 3 de marzo de 2012
Hotel, dulce hotel
A veces un hotel es más que un hotel, es un lugar para soñar.
Gracias a María, Manuel y Tania.
http://www.llanotineohotel.es/
Gracias a María, Manuel y Tania.
http://www.llanotineohotel.es/
jueves, 1 de marzo de 2012
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