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martes, 25 de octubre de 2011

El niño yuntero










Lo veo arar los rastrojos, 
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Miguel Hernández





miércoles, 21 de septiembre de 2011

Alturas de Machu Picchu
















 Entonces en la escala de la tierra he subido
entre la atroz maraña de las selvas perdidas
hasta ti, Macchu Picchu.
Alta ciudad de piedras escalares,
por fin morada del que lo terrestre
no escondió en las dormidas vestiduras.
En ti, como dos líneas paralelas,
la cuna del relámpago y del hombre
se mecían en un viento de espinas.

Madre de piedra, espuma de los cóndores.
Alto arrecife de la aurora humana.
Pala perdida en la primera arena.
Ésta fue la morada, éste es el sitio:
aquí los anchos granos del maíz ascendieron
y bajaron de nuevo como granizo rojo.

Aquí la hebra dorada salió de la vicuña
a vestir los amores, los túmulos, las madres,
el rey, las oraciones, los guerreros.

Aquí los pies del hombre descansaron de noche
junto a los pies del águila, en las altas guaridas
carniceras, y en la aurora
pisaron con los pies del trueno la niebla enrarecida,
y tocaron las tierras y las piedras
hasta reconocerlas en la noche o la muerte



Pablo Neruda







domingo, 28 de agosto de 2011

El peso de la vida




La vejez en los pueblos.
El corazón sin dueño.
El amor sin objeto.
La hierba, el polvo, el cuervo.
¿Y la juventud?
En el ataúd.


  El árbol, solo y seco. 
 La mujer, como un leño 
de viudez sobre el lecho.
El odio, sin remedio.
¿Y la juventud?
En el ataúd.


Miguel Hernández