sábado, 5 de noviembre de 2011

Fotografía y Psicología II: El lenguaje corporal y el retrato





Sabemos que nuestras palabras no siempre revelan lo que pensamos o sentimos, y que nuestros gestos y expresiones corporales a veces contradicen lo que decimos, por lo que con frecuencia son  indicadores muy fiables para que otras personas conozcan lo que hay en el interior de nuestra cabeza. Incluso cuando no somos totalmente conscientes de esos sentimientos, ellos se abren camino al exterior a través de nuestras expresiones faciales o del movimiento de nuestras manos.

Aunque una fotografía no puede captar la voz sí va a recoger ese lenguaje corporal, que puede resultar muy elocuente y revelarnos mucho acerca del personaje retratado. Y si conocemos sus claves podremos utilizarlo para reforzar una idea o mensaje, ya que nuestro cerebro está programado para captar de forma inconsciente esos mensajes subliminales. Por ejemplo, algunos estudios indican que cuando una persona piensa acerca del futuro tiende a adelantar ligeramente el cuerpo, mientras que lo inclina hacia atrás cuando piensa en el pasado. Así, si retratamos a una persona innovadora y emprendedora, como un científico o como el fallecido Steve Jobs, podríamos acentuar ese rasgo pidiendo que acerque el tronco y el rostro a la cámara. En cambio, si queremos transmitir sensación de nostalgia en la persona retratada, una postura más atrasada, acompañada de una mirada algo perdida, irá mejor.

Rostro y manos desempeñan un papel estelar en la comunicación no verbal, así el psicólogo Paul Ekman describió cómo se manifiestan las siete emociones básicas en la expresión facial (tristeza, sorpresa, ira, desprecio, disgusto, miedo y felicidad). No obstante, nuestros estados mentales se suelen expresar a través de todo el cuerpo, y es la combinación de la mímica facial con la postura o el movimiento de todos nuestros miembros la que puede contribuir a transmitir una emoción al observador.

Por ejemplo, para resaltar la atención o concentración el sujeto debe aparecer muy quieto, con la mirada fija, el ceño algo fruncido y con la cabeza dirigida e inclinada hacia el foco de atención.

El aburrimiento se puede acentuar con un bostezo, el aspecto cansado, una expresión facial neutra, mirando el reloj, dibujando algún garabato o jugueteando con los dedos de los pies.

La actitud defensiva y de protección se indica mediante la protección de las partes vulnerables del cuerpo, bajando el mentón, cruzando los brazos, cerrando y cruzando las piernas. No mirando a los ojos (la cámara) y tratando de achicar el cuerpo. Se puede usar un objeto como barrera de protección, o brazos y manos para defenderse de la amenaza.

El engaño o mentira se indica presentando un cuerpo tenso, la sonrisa forzada, y las manos en los bolsillos, que parece distraído. Morder el interior de su boca, y mirar hacia un lado de la cámara también pueden ser indicios de una actitud mentirosa.

La dominación y el poder se acentúan si situamos al sujeto de pie y con las piernas abiertas y las manos en las caderas, y hacemos un ligero contrapicado situando la cámara a la altura de su cintura. La cara puede expresar desaprobación, frunciendo el ceño con sorna y mirando directamente a la cámara. Algún objeto que indique poder puede reforzar la idea.

En cambio, la sumisión se muestra mediante una postura estática, con la barbilla y mirada bajas y una sonrisa en la boca pero no en los ojos. También podemos pedir al sujeto que se toque la cara, tire de su cabello ofrezca las manos con las palmas hacia arriba e inicie un movimiento de la cabeza para mirar hacia otro lado. Puede encorvarse, agacharse y acurrucarse para hacerse pequeño.

La agresividad puede resaltarse con el fruncimiento del ceño, mostrando los dientes, mirando con la cara enrojecida, el cuerpo rígido, los puños apretados, y los gestos amenazantes.

La excitación sexual se manifiesta con las pupilas dilatadas y una mirada fija, mientras que los pies y manos apuntan la cámara o hacia otra persona. También puede jugar con las manos en algún objeto de simbolismo sexual. Acariciarse el cuerpo o el cabello, mostrar alguna parte del cuerpo mientras se aprietan o lamen los labios también suele funcionar.