jueves, 5 de abril de 2012

Fotografía y Psicología V: La percepción de la profundidad y la distancia





Vivimos en un mundo tridimensional en el que las diferencias de perspectiva o puntos de vista existentes entre nuestros dos ojos aportan a nuestro cerebro una información fundamental para el cálculo de la distancia a la que se encuentran los objetos. Sin embargo, las fotografías son bidimensionales, por lo que nuestro cerebro debe manejar otras claves para realizar una lectura correcta de la profundidad y las distancias, e interpretar que la imagen plana que tenemos delante representa una porción tridimensional de la realidad.
- Una de estas claves es la perspectiva generada por la diferencia de tamaño entre objetos similares, diferencia que nuestro cerebro atribuye a la distinta distancia a la que dichos objetos se sitúan con respecto a nuestro ojo.
- Otra es el escalonamiento de los objetos, en el sentido de que los más cercanos se suelen situar en la parte de abajo de la imagen, y los más lejanos en partes más altas.
- El gradiente de textura se refiere a la distinta densidad de la textura de la superficie de los objetos, ya que esta densidad va disminuyendo con la distancia, de forma que es poco apreciable en objetos lejanos.
- También hay que mencionar la superposición óptica, puesto que el objeto más cercano tiende a ocultar partes del que está más alejado.
- La perspectiva aérea contribuye igualmente a crear sensación de profundidad, ya que los objetos más alejados tienden a mostrar colores menos saturados y más azulados que los cercanos.

Todos estos elementos contribuyen de forma conjunta a que nuestro cerebro vea una imagen tridimensional y con profundidad en lo que sólo es una imagen representada en una superficie plana. Conocer estas claves puede ser importante para el fotógrafo, tanto a la hora de tomar la foto, eligiendo un punto de vista y una distancia focal que magnifiquen la profundidad, como a la hora del procesamiento de la imagen. En algunas ocasiones el procesado puede disminuir en lugar de acentuar esta profundidad contribuyendo a hacer más plana una imagen. Por ejemplo,. saturando en exceso o aumentando la textura y el contraste de zonas alejadas, o enfriando los colores de zonas cercanas. Un buen consejo sería el de no procesar en exceso una toma si no tenemos demasiado claro qué es lo que queremos conseguir con dicho procesado. De lo contrario, es muy probable que sólo consigamos empeorar la imagen original.