viernes, 18 de enero de 2013

VIDEO: Marruecos desde el coche

Un puñado de fotografías tomadas desde el asiento del copiloto. 
Instantáneas fugaces de gentes y lugares.







Música: Kronos Quartet (Pieces of Africa)








miércoles, 16 de enero de 2013

Fotografía y Psicología: La distancia focal de tu cerebro







Cada cerebro tiene sus preferencias y manías, no hay dos iguales: unos matan y mueren por resolver un sudoku y otros se derriten ante una emoción fuerte; unos bailan un vals y otros la samba; unos ven en macro y otros en gran angular. Viva la diversidad.

Lo habrás notado más de una vez. Imagina una escena urbana cualquiera en una calle de tu ciudad con todo su trasiego cotidiano  y dos foteros con su cámara y su zoom que se disponen a capturarla. Después de unos minutos haciendo fotos intercambian los frutos de su cosecha mostrándoselos en las pantallas LCD de sus cámaras, y sorpresa, se diría que han fotografiado escenas distintas. Uno de ellos ha usado la distancia más corta de su zoom para incluir en sus encuadres el mayor número de personas y objetos posibles. Sus fotos están llenas de toda la vida de esa calle, y solo falta la voz del vendedor  que pregona su mercancía.  En cambio, el otro ha preferido recoger pequeños detalles, como esa fusión entre el sombrero tras el escaparate y el reflejo de la boina del señor que pasa. O esa forma geométrica que dibuja la sombra del anuncio  de neón sobre la pared enladrillada. Cada uno de ellos se sorprende con las fotos del otro: "ese encuadre no se me había ocurrido".

Y es que cada sujeto tiene un estilo diferente de procesar la información que le rodea, un estilo cognitivo que influye en su forma de acercarse a la realidad. En este caso se trata del estilo cognitivo que Herman A. Witkin, profesor de psiquiatría en la Universidad de Nueva York, denominó dependencia e independencia de campo. Mientras que los sujetos dependientes de campo tienden a percibir la realidad como un todo integrado y tienen dificultades para diferenciar una figura del contexto en el que está inmersa, los independientes muestran preferencia por centrarse en los detalles, percibiendo los elementos como partes diferenciadas del campo organizado en que están integrados.

Teniendo en cuenta este concepto, podríamos decir que el fotógrafo que captó las escenas callejeras de una forma global muestra dependencia de campo, mientras que el que atendió a los detalles tiene un estilo independiente. Naturalmente no se trata de dos categorías discretas, sino más bien de una dimensión con dos polos extremos. Todos nos situamos en una determinada posición en el continuo entre ambos polos. Y algunos pueden estar en una posición muy centrada.

Esta forma de atender y procesar la información está relacionada con otros rasgos psicológicos. Así, los sujetos dependientes suelen sintonizar mejor con los componentes sociales del contexto que les rodea, son más sensibles y empáticos a las señales sociales y muestran interés por lo que los demás dicen y hacen. Por tanto, podríamos pensar que su estilo fotográfico estará caracterizado por las preferencias por encuadres amplios, fotografía social, grupos de personas o escenas con mucho contenido visual. En cambio, los sujetos independientes de campo suelen ser considerados como más analíticos e interesados por asuntos abstractos o teóricos, lo que puede hacer que se decanten por la fotografía de detalles, incluso la macrofotografía, las abstracciones geométricas o la fotografía conceptual.

  Si tuviera que situarme en una posición de esa dimensión bipolar creo que me decantaría por la dependencia de campo. Salvo en el caso de que decida hacer un esfuerzo deliberado por fotografiar detalles raramente me fijo en ellos. No me interesan demasiado.

¿Y tú, dónde te sitúas?.

lunes, 3 de diciembre de 2012

19 miradas contra la leucemia infantil




Cuando a los 3 años a Guzmán le fue diagnosticada una leucemia linfoblástica aguda, sus padres decidieron crear un blog  en el que contar sus experiencias y así poder afrontar mejor la etapa más dura de sus vidas. Ese blog, que muchos hemos seguido desde el principio, ha sido un punto de encuentro y un motor de ilusión y esperanza para muchas familias que atraviesan la misma situación. Ha servido también para recoger mucho apoyo y energía positiva que estoy seguro que han contribuido a que dos años después Guzmán esté totalmente curado.  Y es que el sistema inmunitario no es ajeno al mundo de las emociones. Los besos y abrazos, aun los virtuales, también curan.

Esa experiencia en la red ha sido el punto de partida de la creación de la Fundación Unoentrecienmil , que nació con el objetivo de luchar contra la leucemia infantil y apoyar la innovación, el desarrollo y la puesta en marcha de proyectos dirigidos a la promoción de la acción social y la mejora del bienestar de los más desfavorecidos.

Con el objetivo de recoger fondos para dicha fundación, 19 fotógrafos hemos contribuido con nuestras fotos a la edición del libro "19 miradas entre cien mil". Se trata de un libro en el que hemos tratado de poner imagen a los sentimientos que los padres de Guzmán han experimentado a lo largo de 25 largos meses. Sentimientos que van desde el dolor y la rabia inicial hasta la esperanza, la positividad y la gratitud final. Emociones que son similares a las que viven otras personas que atraviesan por situaciones parecidas.

Ha supuesto una  enorme satisfacción que Carlos Gayo, tío de Guzmán y coordinador del libro, contara para este proyecto solidario con la  participación de este modesto aficionado a la fotografía.

Los beneficios de la venta de este libro, que se puede adquirir aquí,  serán destinados íntegramente a la Fundación Unoentrecienmil. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Sobre luces y sombras




El ojo busca la luz en la oscuridad, se siente atraído poderosamente por ella.  En la luz nuestros ancestros encontraban la seguridad de que controlaban el contexto y ningún depredador se encontraba oculto en las sombras. La luz también les permitía recolectar frutos, cazar sus presas y, más tarde, realizar las labores en el campo.  Por ello no debe extrañarnos esa potente querencia visual que nuestra mirada siente por las zonas iluminadas. Ha sido esencial para nuestra supervivencia como especie.

Es posible que debido a esa historia previa, cuando contemplamos una imagen de tonos muy oscuros, una pequeña zona luminosa sea capaz de compensar todo el resto. David derrota a Goliath, y la luz vence a las sombras. Sin embargo, es precisamente la oscuridad la que hace posible la luz, la que le otorga su fuerza.  Para el Budismo Zen el "vacío" o "espacio" es un elemento fundamental en la composición para todo tipo de arte. Para la Psicología de la Gestalt la ley general de la figura y fondo se apoya fuertemente en este contraste entre la luz y las sombras, entre el blanco y el negro.

Aunque existen muchos tipos de contrastes visuales (de tamaño, de forma, de color), el contraste de tonalidades oscuras y luminosas  es quizá el más potente, el más atractivo para nuestra percepción. Y es que en nuestros genes viene grabada esa atracción.  Los bebés muestran esa predilección desde los primeros días de vida, y un fuerte impulso les lleva a mirar a los ojos de su madre. Nada les atrae más que ese fuerte contraste de una pupila y un iris oscuros sobre el blanco de los ojos, y pueden pasar minutos sin apartar la mirada, absortos en la contemplación de ese rostro. Es una seducción poderosa que facilita la creación de un vínculo emocional entre madre e hijo que resulta esencial para la supervivencia del bebé.

Sin duda la historia filogenética de nuestra especie pesa mucho. Podríamos decir que existe una "estética evolutiva" que influye en el placer que nos proporcionan la contemplación de ciertas imágenes que reúnen alguna características visuales. A pesar de ello, algunos movimientos artísticos posmodernos se han apartado de esa estética, han pretendido transformar la naturaleza humana con más o menos éxito. Se han aferrado a la idea de que la experiencia perceptiva es una construcción social aprendida, y que  podemos forzar a nuestro cerebro a encontrar placer estético donde no lo hubo, dando la espalda a la belleza. Claro que sólo una reducida élite de iniciados podrían entender el sentido de esta nueva estética posmoderna dictada por los comisarios de arte.

Tal vez sea así, pero con frecuencia la naturaleza humana termina reclamando su espacio y se abre paso, como la luz se abre paso entre las sombras, y termina desnudando al impostor.