jueves, 11 de abril de 2013

War Requiem







¿Qué campanas doblan para los que mueren como bestias?
Sólo la ira monstruosa de los disparos.
Sólo el rápido tableteo tartamudo de los rifles
puede vomitar sus plegarias apresuradas.
No hay farsas ahora para ellos; ni oraciones, ni campanas;
ni una voz de duelo salvo los coros, –
los estridentes, demenciales coros de granadas gimientes;
y cornetas que les llaman desde tristes condados.
¿Qué cirios pueden sostenerse para honrarlos?
No en manos de los monaguillos, sino en sus ojos
brillarán las tenues luces de las despedidas.
Las frentes pálidas de las chicas serán su sudario;
Sus flores la ternura de espíritus sosegados,
y cada lento atardecer una penumbra en el salón. 

Wilfred Owen