viernes, 5 de abril de 2013

La fotografía como terapia




Teniendo que en cuenta que uno de los principales objetivos de algunos enfoques psicoterapéuticos es  que el sujeto consiga una mejor compresión de sí mismo, no nos debe extrañar que algunos psicólogos y psiquiatras se hayan servido de  la fotografía con dicha finalidad. Así,  mediante la fotografía se puede lograr que cualquier persona  llegue a tomar una mayor conciencia de sus emociones y sentimientos o de las motivaciones que dirigen algunas de sus acciones. Y ello sería válido para todos, con independencia de las dificultades que estemos atravesando.

En psicoterapia se han empleado diversas técnicas, como la exploración de las reacciones del cliente ante algunas fotografías presentadas por el terapeuta (a modo de técnica proyectiva),  su reflexión sobre autorretratos  o la compresión del significado profundo de algunas fotos tomadas por el cliente. Un ejemplo muy ilustrativo de la utilización del autorretrato es el trabajo de la fotógrafa británica Jo Spence (1939-1992) sobre el proceso de su enfermedad después de un diagnóstico de cáncer de mama. Spence empezó a tomar fotografías de sí misma para una especie de diario visual de su enfermedad usando diversas técnicas, como la puesta en escena terapéutica, en la que escenificaba la lucha de su cuerpo por la supervivencia. O  la utilización de espejos en sus fotos, a modo de mirada externa  sobre el proceso de tomar fotos de sí misma.

La eficacia terapéutica del autorretrato podría deberse  a que retratarse en diferentes  actitudes es una forma de expresión personal de quién eres, cómo te sientes, e incluso quién quieres llegar a ser. Ello llevaría a una mayor compresión de uno mismo, y a la vez tendría un cierto efecto de catarsis, ya que el fotógrafo mediante su cámara y el procesado posterior aumentaría su sensación de control sobre su situación personal. Nuestros pensamientos y emociones pueden interferir con nuestra conciencia, ya que nos mantienen en un mundo interior que en ocasiones es muy diferente, incluso opuesto, a la situación real que atravesamos en nuestra vida. A través de la lente de la cámara la persona puede dejar de lado su visión objetiva del  mundo y comenzar a experimentarlo con mayor intensidad y comprensión, alcanzando lo que podría definirse como  mindfulness o conciencia plena.

Por otra parte, en el autorretrato,  cuando el foco de atención es una parte determinada del cuerpo, estará indicando una opinión del fotógrafo sobre sí mismo. Así, el fotógrafo-modelo puede mostrar y destacar partes de su cuerpo  que considera atractivas, y ocultar partes que no le gustan. El cuerpo y su posición también pueden ofrecer mucha información sobre uno mismo. En ese sentido sirve de mucha ayuda la lectura y compresión del lenguaje corporal propio, ya que va a expresar sentimientos y emociones sobre las que el sujeto puede no tener conciencia.

Judy Weiser fue una de las primeras terapeutas que integró la fotografía en su trabajo clínico. Para esta autora, crear, visionar o compartir fotografías en el contexto de la terapia es una nueva forma de comunicación, ya que no todas las experiencias y sentimientos pueden ser expresados de forma precisa verbalmente. En cambio, las fotografías pueden ayudar a superar los límites del lenguaje verbal pues ofrecen la posibilidad de capturar y expresar sentimientos e ideas de forma visual y simbólica, a modo de metáforas íntimamente personales.

Natoli, A. & Suler, J. (2011). The psychologically beneficial aspects of Photography. Independent Study Project. Rider University.