domingo, 24 de junio de 2012

Sobre el impacto emocional de las fotografías




¿Cuántas imágenes nos asaltan cada día desde los distintos foros de fotografía de internet? ¿Cuántas de ellas dejan cierta huella en nuestra mente, hasta el punto de que podamos recordarla un día después? Vivimos inmersos en un flujo continuo de estimulación visual que puede llegar a anestesiar nuestros sentidos. Es por ello por lo que creo que tiene mucho interés  conocer cuáles son las características de esas imágenes que quedan grabadas en nuestra memoria tiempo después de haberlas observado.

Para dar respuesta a esta pregunta, John Suler, profesor de psicología de la Rider University, llevó a cabo un experimento con un grupo de alumnos y alumnas, a los que presentó una serie de 200 fotografías de temática muy variada, a un ritmo de cinco segundos por imagen. Los participantes debían indicar qué fotografías les impactaban a lo largo de la presentación, pero, además, una vez terminada ésta, debían cerrar los ojos y dejar que fluyesen en su conciencia algunas de estas imágenes y escribir sus sentimientos y pensamientos al respecto.

Los resultados del estudio aportaron una serie de datos interesantes:

- Aunque a lo largo de la presentación se producía una especie de saturación o embotamiento, de forma que los alumnos tendían a señalar más imágenes al principio de la serie que al final, cuando se trataba de recordar alguna fotografía significativa una vez concluida la presentación, no parecía que el orden de aparición influyese, y las imágenes del final tenían tantas posibilidades de resultar significativas como las de principio. Es como si la mente se adormeciera o cansase pero siguiese trabajando a nivel inconsciente.

- Las reglas o estándares de la composición tenían mucho que ver con las fotografías señaladas como impactantes durante la presentación, sin embargo, no mostraron relación con el hecho de ser retenidas en la memoria una vez concluida ésta. Como apunta Suler, aunque las reglas del diseño y la composición pueden ser fundamentales para el impacto inmediato en la conciencia, hay otros elementos vinculados con el contenido de la foto, y relacionados con nuestra personalidad o  experiencia vital, que dotan a la imagen de un significado especial. Sería esta resonancia emocional la que haría que la imagen permaneciese  en la mente y se abriese paso hacia la conciencia. Sin duda, este resultado apoya la idea de Roland Barthes acerca del punctum, como ese elemento azaroso que hace que una foto punce o toque emotivamente al observador.

- Las reacciones más comunes a las fotos recordadas fueron una mezcla de tranquilidad, relajación, simplicidad, amor, integridad o confort. Sensaciones frecuentemente provocadas por imágenes de la naturaleza, pero también por aquellas que presentaban reuniones con amigos o familiares, el sueño o la lectura. Es decir, imágenes que representan una especie de oasis en la vida estresada, multitarea y agitada que llevamos y que nos ponen en contacto con nuestro yo más primario. Resulta curioso cómo a veces los medios de comunicación nos bombardean con imágenes superexcitantes y cargadas de acción, cuando lo que realmente nos resulta atractivo es una especie de retorno a la simplicidad.

En fin, unos resultados interesantes, y que nos ayudan a entender algo mejor por qué algunas fotos tienen en nosotros una fuerte resonancia emocional, mientras que otras nos dejan indiferentes tras un cierto impacto inicial.

Suler, J. (2011). The psychological impact of image streams. International Journal of Applied Psychoanalytic Studies, 9, 84-88.