domingo, 27 de abril de 2014
sábado, 26 de abril de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
La hora de la merienda
Ubicación:
Chauen, Marruecos
miércoles, 23 de abril de 2014
La lectura te hace volar
Ubicación:
Tánger, Marruecos
martes, 22 de abril de 2014
45 minutos de ferry (Estrecho de Gibraltar, 2014)
Ubicación:
Tarifa, Cádiz, España
lunes, 21 de abril de 2014
Escaleras (Tetuán, 2014)
Ubicación:
Tetuán, Marruecos
domingo, 20 de abril de 2014
lunes, 14 de abril de 2014
sábado, 12 de abril de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Fotografía y Psicología: Ambigüedad y complejidad en la fotografía
Fotografía de Robert Frank
En 1927 una psicóloga rusa, Bluma Zeigarnik llevó a cabo algunos experimentos con una serie de tareas, tales como completar un puzzle o resolver un dilema, en los que puso de manifiesto que aquellas que eran interrumpidas antes de ser completadas por el sujeto se recordaban mejor que las que ya habían sido solucionadas.La cosa no debe extrañarnos, ya que el cerebro sigue dándole vueltas a esos asuntos tratando de encontrar la respuesta. Eso explica que a veces no consigamos quitarnos de la cabeza algún problema o preocupación personal o laboral. Incluso un enigma sin resolver nos puede llegar a desvelar en plena noche, pues permanece activo en nuestras mentes hasta que llegamos a solucionarlo o hasta que la frustración ante el fracaso nos lleva a abandonarlo. Supongo que este efecto debe ser bien conocido por los guionistas de las series televisivas, o por los diseñadores de videojuegos. Debes quedarte con la miel en los labios para que desees llegar hasta el final.
Este efecto me recuerda a la ley gestáltica de cierre, que no es sino la tendencia de nuestro cerebro a completar figuras o formas inacabadas o sólo insinuadas, puesto que en ambos casos trata de terminar lo empezado. Y también me hace pensar en el atractivo que tienen algunas fotografías cuyo contenido resulta ambiguo para el observador y generan cierta tensión intelectual. Algunas imágenes son transparentes y sencillas, pueden resultar hermosas o descriptivas, aunque el interés que despiertan a veces se desvanece pronto. Otras suscitan cierta perplejidad cuando las contemplamos por primera vez pues su lectura resulta más compleja, incluso tienen una fuerte carga de ambigüedad. Son imágenes que ponen en funcionamiento al cerebro, que trata de dar respuesta a la pregunta o dilema que plantean.
Ambos tipos de fotografías pueden ser de mucha calidad, y no es mi intención el quitarle valor a aquellas fotografías que tienen una lectura simple o directa. Vamos a encontrarnos con ejemplos valiosos de los dos modelos de imágenes. Lo más interesante del asunto es cómo variables relativas a la personalidad van a influir de forma decisiva en nuestras preferencias. Y es que, a tenor de encontrado por algunos estudios, la mayor tolerancia al estrés hace que puedan interesarnos más las imágenes con cierta ambigüedad o complejidad y que nos plantean un reto cuando las contemplamos. Esas fotografías que parecen esconder su contenido pueden crear una tensión que resulte incómoda para quienes se manejan peor ante los lances estresantes, pero que en cambio sean vividas como excitantes o estimulantes por otro tipo de personas. En fin, nada distinto a lo que ocurre con otro tipo de situaciones de la vida en las que nuestra mayor o menor predisposición a buscar nuevas sensaciones o a afrontar desafíos, ya sean físicos o intelectuales, va a determinar nuestras preferencias.
Publicado en el último número de Tiempos Modernos
http://www.tiempos-modernos.es/
Robert Adams
miércoles, 12 de marzo de 2014
Meandro de Melero
No hace falta viajar muy lejos para encontrar algunas maravillas naturales. Este meandro está en Las Hurdes, al norte de la provincia de Cáceres.
lunes, 10 de marzo de 2014
viernes, 7 de marzo de 2014
Fotografía y Psicología: el homocóptero y la proximidad gestáltica.
Qué gran fabuladora es la fotografía, y qué herramienta tan
potente tiene el fotógrafo en sus manos para presentar la realidad a su
manera. Sus encuadres son siempre una
elección personal que operan como sirvientes de su
causa. Incluye lo deseado y excluye lo
molesto. Apunta desde abajo para dignificar o desde arriba para caricaturizar. Y, sobre
todo, se aprovecha de esa visión monocular que le ofrece su cámara para aplastar
en un plano bidimensional la realidad tridimensional que nos ofrece nuestra visión
binocular. Así, la fotografía proporciona una imagen en la que se superponen
cosas y establece relaciones entre ellas
que no existían antes de la toma. Lo que estaba en el fondo de la foto se
acerca y yuxtapone a lo que se encuentra en un primer plano para ofrecer en
ocasiones una imagen sorprendente.
La teoría de la Gestalt, en su intento de explicar cómo interactúan entre sí los elementos del
campo visual, nos ayuda a entender este fenómeno. En una entrada anterior ya
comenté que nuestro cerebro tiende a organizar y simplificar lo que percibimos,
y que en el campo visual operan una serie de fuerzas que provoca que los elementos se atraigan o repelan entre sí.
Pues bien, la Ley de la Proximidad indica que cuánto más cerca se encuentren dos o más elementos mayor será la probabilidad de que los percibamos
como un único objeto o patrón visual. Así, en la medida en que dos elementos
vayan acercándose en el campo visual tenderemos a percibirlos de forma
unitaria.
Los fotógrafos siempre han intuido este fenómeno y se han
divertido jugando con las relaciones entre fondo y figura para crear juegos
visuales interesantes y divertidos. Lee Friedlander , ese gran fotógrafo
americano que nos mostró su particular visión de las calles y caminos de su
país, era un maestro en ese arte de combinar diferentes planos para generar
imágenes complejas y ambiguas que sorprendiesen al cerebro. Un ejemplo de ello
lo encontramos en esta instantánea tomada en Knoxville (ver aquí), en la que la
señal de tráfico y la nube crean conjuntamente la estampa de un helado.
Algo parecido sucede en la fotografía superior que tomé en
un zoco de Meknes. En ella el hombre y la sombrilla confluyen en una curiosa
imagen, dándonos la sensación de que nos encontramos con un hombre pertrechado
con una especie de casco volador con unas aspas similares a las de un
helicóptero. O tal vez sea un enorme ventilador que le alivie el bochorno de
las tardes estivales. En cualquier caso se trata de una interesante
confluencia, pues hombre y sombrilla parecen fusionados en una figura singular.
Al igual que ocurría con la ley gestáltica de la similitud,
nos encontramos con un principio que puede resultarnos de mucho interés a la
hora de tomar fotos. Nuestra tendencia natural es la de centrar nuestra
atención en la figura tendiendo a olvidarnos del fondo. Ese es un gran error ya
que si a veces fondo y figura nos proporcionan un ingenioso juego visual, en
otras ocasiones las relaciones que se establecen entre ellos no son tan
afortunadas, y haber estado ajenos a
dicho diálogo de planos puede arruinarnos una buena foto.
Un ejemplo magistral de combinación de fondo y figura por el gran Chema Madoz
Un ejemplo magistral de combinación de fondo y figura por el gran Chema Madoz
miércoles, 5 de marzo de 2014
Hurdanos: Badul el rey del carnaval
El pasado sábado debía haberse celebrado el carnaval del Martilandrán (Las Hurdes). Desafortunadamente la lluvia obligó a suspender la celebración. No obstante, Jose, un personaje entrañable que había sido elegido para ser rey del carnaval, accedió a posar con su cetro y su corona en su misma casa. Después nos enseñó algunas de las casas cerradas del pueblo. Finalmente tomamos unas copas y quedé en enviarle alguna copia de las fotos. Fue un día de buenas fotos.

Ubicación:
10627 Martilandrán, Cáceres, España
domingo, 2 de marzo de 2014
El niño ciclista
Ubicación:
Oviedo, Asturias, España
miércoles, 26 de febrero de 2014
Fotografía y Psicología: Fotografía y similitud gestáltica
Estoy seguro de muchos de vosotros habéis oído hablar de la
Gestalt, una escuela de psicología fundada en Alemania a principios del siglo
pasado por Max Werheimer. Y algunos también sabréis que propuso algunas leyes
relacionadas con la percepción visual que
nos indican cómo nuestro cerebro tiende a organizar y simplificar lo que
percibimos. Para esta teoría de la percepción, en el campo visual operan una
serie de fuerzas que guardan cierta similitud con lo que ocurre en los campos
eléctrico y magnético, y que determinan que los elementos se atraigan o repelan
entre sí.
Creo que estas leyes son de mucho interés para el fotógrafo
pues nos pueden servir para estructurar mejor nuestras imágenes. También van a
ayudarnos a hacer una correcta lectura de cualquier fotografía, profundizando
más en sus elementos compositivos. Una de las leyes más interesantes es la de similitud, que
hace referencia que los elementos visuales similares (en forma, color, tamaño,
etc.) tienden a ser vistos como relacionados, y tendemos a agruparlos en patrones.
Me ha parecido que para ilustrar esta ley puede venirnos
bien la conocida foto de Henri-Cartier Bresson, en la que nos muestra un retrato de la hija de Marie Curie, Irène Joliot-Curie, y su marido, Frédéric Joliot. Se trata de una fotografía tomada en el laboratorio donde trabajaban. Es un retrato de la pareja, de medio cuerpo con un iluminación natural que viene de su izquierda, y que según cuenta
Bresson tomó justo en el momento de ser
recibido por los investigadores. Ello puede explicar la actitud poco amistosa de la premio Nobel.
Lo que más me ha sorprendido siempre de esta foto es la similitud entre los
esposos. El extraño mimetismo que emana de la pareja y que nos sugiere sin
ninguna duda de que se trata de dos personas que viven juntas, trabajan juntas
y duermen juntas. La repetición del
gesto facial, aunque algo más duro en Marie que en su marido, que parece a
punto de esbozar una sonrisa. La misma posición de las manos, el mismo escorzo, unas ropas con ciertas
semejanzas en su modestia, muy de a diario a pesar la corbata de él. Hasta las solapas de sus
chaquetas se parecen, o incluso esas plantas que parecen brotar de sus cabezas. En fin, una imagen
que deja pocas dudas sobre la inquebrantable unidad del matrimonio sólo rota por la trágica muerte de Pierre.
Este es un claro ejemplo de cómo los elementos visuales de
la imagen contribuyen de forma potente a dar fuerza al mensaje que la foto
transmite. No parece que la posición estuviese sugerida por el retratista, que
sin duda estuvo atento a captar ese momento decisivo en el que los cuerpos de
los esposos se alinearon en un gesto redundante.
La foto de abajo, bastante más modesta, refleja también esa
similitud entre las posturas de los paisanos conileños, que se apoyan sobre la baranda y crean una simetría
de parejas de ropas de colores claros a
cada lado del sujeto de camiseta roja. Una similitud que contribuye al
equilibrio compositivo de la imagen.
domingo, 23 de febrero de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
El viajero
Etiquetas:
claroscuro,
hombre,
luces,
sombras,
viaje
Ubicación:
Atocha, Madrid, España
jueves, 13 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
jueves, 6 de febrero de 2014
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