martes, 14 de febrero de 2012

Fotografía y Psicología IV: ¿Qué clase de fotógrafo eres?




En una entrada anterior hice referencia a la tipología de creadores propuesta por David Galenson. Por un lado, los "experimentadores". Esos artistas  buscadores incansables, insatisfechos y con objetivos estéticos ambiciosos aunque imprecisos, y que tratan de presentar una explicación del mundo tal como lo ven y experimentan. Por otro lado, los "conceptualistas", quienes con su arte, más que tratar de reflejar el mundo que les rodea, pretenden comunicar mediante imágenes estilizadas sus ideas o sentimientos acerca de la realidad.

Pues bien, si nos situamos en el campo de la fotografía, Eduardo Momeñe establece una dicotomía que nos recuerda bastante a la anterior. En su obra "La visión fotográfica" diferencia entre aquellos fotógrafos que salen a la calle con la cámara dispuesta a atrapar detalles o momentos de un mundo que fluye a su alrededor en continuo movimiento. El artista más representativo de este tipo sería Henri Cartier-Bresson, un fotógrafo rápido, atento a lo que le rodea y que tiene que darse prisa para que no se le escape ese instante decisivo, la mejor fotografía posible de acuerdo a su idea de cómo debe ser una foto. El momento en el que todos los elementos del encuadre se posicionan de la mejor manera para lograr una composición equilibrada y que sorprenda al espectador. No obstante, no es una búsqueda sin objetivo, muchas veces las fotografías buscadas están ya en su cabeza, sólo hace falta tener el olfato y la suerte de encontrarlas.

Son fotógrafos hiperactivos, inquietos, como Cartier-Bresson, pero también como André Kertész, como Robert Capa, como Steve McCurry. Y nos recuerdan a esos "experimentadores"  incansables de los que habla David Galenson.

El otro tipo de fotógrafo está más interesado en construir imágenes, en pedir al mundo que pose para él, que actúe en un escenario construido, como hacía Richard Avedon, uno de los más grandes retratistas de la historia. Este fotógrafo norteamericano no sale a la calle a ver qué encuentra, sino que permanece en su estudio, y crea un espacio en el que sus personajes representan el papel que el director de escena ha preparado para ellos. Si Cartier-Bresson aceptaba el azar del mundo, Avedon provoca las imágenes, crea en una habitación un universo visual. Algo parecido podríamos decir de Chema Madoz, un artista que construye un mundo propio para plasmarlo en sus fotografías.

Se trata de fotógrafos pausados, que suelen usar formatos fotográficos menos ágiles y que encajan con esa etiqueta de conceptualistas propuesta por Galenson. Pero no es necesario que permanezcan en su estudio, también pueden fotografiar en el exterior, como hacían Bernd e Hilla Becher cuando documentaban en los años 60 aquellos ejemplos de arquitectura industrial como graneros, fábricas o depósitos de agua.

En definitiva, dos tipos de creadores bien distintos,  cuyo estilo pudo estar muy influido por los rasgos de su personalidad. Y tú, ¿te identificas con alguno de ellos?