domingo, 10 de abril de 2011

Vidas pasadas

No crecieron poco a poco y no tuvieron una infancia. Desde el primer día hicieron su trabajo: faenaron, abrieron surcos en la tierra y llevaron cosas y gentes de una parte a otra parte.
Hoy, esa madera podrida y esa chapa oxidada conservan la memoria de una vida acabada, y sólo esperan, olvidadas, a que el paso del tiempo ponga fin a una vejez tan larga.