sábado, 30 de agosto de 2025

IMAGEN Y MEMORIA: LA FOTOGRAFÍA Y LA REFLEXIÓN VITAL



L
a vida no suele seguir una trayectoria continua sino que está jalonada por momentos de crisis más o menos acentuadas. Los periodos en los que se diría que tenemos muy claros cuáles son nuestros propósitos y objetivos vitales se ven interrumpidos con frecuencia por momentos en los que nos situamos ante una encrucijada que experimentamos con cierta zozobra y nos obligan a parar. Surgen dudas e incertidumbres que agitan nuestra existencia y desdibujan ese guión que tan definitivo nos parecía hace sólo unas semanas. Las circunstancias laborales, los obstáculos inesperados, las dificultades en la vida familiar, las pérdidas o simplemente la edad, son con frecuencia los elementos que desencadenan la crisis. En esos momentos suelen aparecer las reflexiones vitales sobre cómo estamos viviendo. Miramos hacia atrás y analizamos lo vivido, tratando de encontrar sentido a las decisiones que hemos ido tomando en el pasado y que nos han situado en la casilla en la que nos encontramos. Valoramos éxitos y fracasos, nos comparamos con otras personas, evaluamos nuestras metas y sueños de juventud y, en definitiva, hacemos un balance de nuestra vida.

Estas reflexiones toman la forma de narrativas que conforman verdaderas historias vitales en las que somos tanto el narrador como el protagonista, y que nos ayudan a comprendernos a nosotros mismos y a madurar psicológicamente: de la crisis saldremos fortalecidos. Pero este carácter verbal de las reminiscencias de nuestro pasado no excluye la importancia que las imágenes fotográficas pueden tener en el proceso. Y es que con frecuencia pueden ser un estímulo que nos ayude a recordar y revivir aquellas experiencias que están más allá de nuestra conciencia y arrinconadas en el olvido. Echar un vistazo tanto a los álbumes familiares como a las fotos que hemos tomado en el pasado puede ser un instigador de la reflexión ya que esas imágenes van a hablarnos de quien fuimos. La fotografía será en esos casos un poderoso aliado que nos ayudará a tomar conciencia de dinámicas psicológicas que permanecen ocultas al pensamiento consciente pero que influyen en nuestra conducta y en nuestras emociones y estados de ánimo.

Pero no sólo las fotografías tomadas en el pasado van a apoyar nuestra reflexión vital, también las fotografías que tomamos en esos momentos de incertidumbre van a constituir una herramienta que puede servir de catalizador de ciertos procesos internos que nos resulten terapéuticos. Esas fotografías van a decir mucho sobre quiénes somos, sobre cómo comprendemos el mundo y cómo nos situamos en él. ¿Por qué en nuestras fotos aparecen tantas figuras solitarias, o caminos que se pierden en un horizonte incierto, o ventanas que se abren al mundo? ¿Cuál es el sentido de esas texturas, esos reflejos o esas nieblas que apenas nos dejan ver algunos detalles cercanos, pero nos ocultan lo que se esconde en la lejanía? No resulta fácil descifrar esas señales, pero es posible que nos ayuden a entender mejor quiénes somos y hacia donde vamos.



1 comentario:

  1. Muchas gracias por este artículo, con el que estoy totalmente de acuerdo. Solo lamento no haberlo escrito yo mismo. Estoy reflexionando mucho sobre esto últimamente, sobre la razón por la que tomamos fotos en determinadas circunstancias, a qué necesidad responde. Su reflexión es muy pertinente y esboza algunas pistas para responder a las preguntas que me planteo.

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