jueves, 26 de marzo de 2015
martes, 24 de marzo de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
jueves, 19 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
domingo, 22 de febrero de 2015
lunes, 16 de febrero de 2015
jueves, 12 de febrero de 2015
domingo, 8 de febrero de 2015
miércoles, 4 de febrero de 2015
Díptico: Visiones
Ubicación:
Cracovia, Polonia
sábado, 31 de enero de 2015
martes, 27 de enero de 2015
Percepción subliminal y Fotografía
Ver y no ver al mismo tiempo. Percibir sin que nuestro
cerebro se dé por enterado. Es lo que llamamos percepción subliminal, un
fenómeno controvertido y con una larga historia que con frecuencia ha sido
visto con sospecha por su utilización con fines manipuladores en los campos de
la política y la publicidad. Pero, más allá de toda posible controversia, se
trata de una rareza perceptiva con una base fisiológica conocida y de interés
para el fotógrafo por su influencia sobre la valoración que hacemos de las
imágenes.
En ocasiones, algunos estímulos incluidos en una fotografía
pasan desapercibidos para el observador. Incluso después de un escrutinio en
profundidad de la imagen, no somos conscientes de ese elemento poco relevante
que no parece tener la fuerza suficiente para traspasar el umbral de nuestra
conciencia. Sin embargo, y ahí reside la importancia de la percepción
subliminal, ese estímulo que nos pasó desapercibido sí tiene la capacidad de
movilizar nuestras emociones e influir sobre la valoración global que hacemos
de la imagen que tenemos antes nuestros ojos.
Es posible quela fotografía nos conmueva, nos alegre o nos entristezca,
sin que tengamos muy clara la razón de esos sentimientos.
Es en el interior de nuestro ojo, concretamente en la
retina, donde se encuentra la explicación de este sorprendente fenómeno. La
retina es una superficie cóncava que contiene millones de células sensibles a
la luz: conos y bastones. Mientras que los conos ocupan la posición central
(fóvea) y son sensibles a los colores y los detalles, los bastones se sitúan en
áreas periféricas y sólo responden ante cambios de luminosidad y ante el
movimiento. Estos bastones son los responsables de la visión periférica y de la
percepción subliminal.
Cuando nuestros ojos escrutan una foto no lo hacen
globalmente, nuestros ojos saltan de una zona a otra de una forma poco
sistemática, muy distinta a como lo hacen cuando leemos un texto. Nuestra mirada se siente atraída por áreas de
fuerte contraste o mucha luminosidad, por elementos con ángulos o por colores
brillantes. Ello puede hacer que algunas zonas de la imagen sean menos
llamativas y nos pasen desapercibidas, puesto que no dejarán su huella en los
conos de la fóvea. Sin embargo, sí serán detectadas por la visión periférica y,
a pesar de burlar la conciencia, tendrán una sutil influencia sobre el estado
anímico del espectador.
Pero si quien observa la imagen no es consciente de esos
elementos o detalles escondidos en la foto, es muy probable que tampoco lo
fuera el fotógrafo cuando encuadró y disparó. Aunque, tal vez, sí hayan
influido en su decisión acerca de la toma. Un anécdota puede arrojar algo de
luz sobre este asunto. Se cuenta que
cuando Edward Weston se encontraba mostrando algunas de sus fotos a Moholy Nagy
éste iba volteándolas verticalmente y señalando algunas figuras secundarias,
como un rostro o un animal, que el descubría ocultas en las fotografías.
Weston, que no parecía haber sido consciente de esas figuras ocultas, mostraba un obvio malestar, que ocultaba
cortésmente, ante las apreciaciones de Moholy Nagy. No obstante, si tenemos en
cuenta que Weston había usado en la mayoría de sus fotografías una cámara de
fuelle, en la que obviamente habría tenido que ver la foto invertida boca abajo
en el cristal posterior de la cámara para encuadrar y componer la escena, es
probable que su visión periférica sí las hubiese tenido en cuenta.
Yo tampoco fui consciente de ese rostro que se oculta en la
pared de la foto que ilustra este texto.
Pero es posible que el espectador se sienta conmovido de forma
inconsciente por la relación que se establece entre ese rostro amenazante y la
expresión temerosa de la niña.
Publicado en Tiempos Modernos. Revista de Fotografía Documental
lunes, 26 de enero de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
viernes, 23 de enero de 2015
martes, 20 de enero de 2015
sábado, 17 de enero de 2015
Varsovia
Etiquetas:
arquitectura,
ciudad,
edificios,
Polonia
Ubicación:
Varsovia, Polonia
jueves, 15 de enero de 2015
martes, 13 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
Laffoniana
Ubicación:
Sevilla, Sevilla, España
martes, 6 de enero de 2015
jueves, 25 de diciembre de 2014
domingo, 21 de diciembre de 2014
sábado, 20 de diciembre de 2014
jueves, 18 de diciembre de 2014
lunes, 15 de diciembre de 2014
sábado, 13 de diciembre de 2014
Psicología y Fotografía: Estilo, maestría y creatividad en fotografía
Afirmaba Susan Sontag que la
enorme versatilidad de la fotografía hace que no tenga mucho sentido hablar de
estilo. El pintor desarrolla un estilo a lo largo de los años que hace que su
obra sea reconocible. Sin embargo, en la fotografía "las cualidades
formales del estilo -méta central de la pintura- a lo sumo tienen importancia secundaria,
mientras que siempre tiene fundamental importancia qué es lo fotografiado."
(Sontag, 1973, pag. 135).
Pese a esa libertad que la cámara
ofrece al fotógrafo para hacer piruetas estilísticas, cada mirada tiene su
peculiar forma de atrapar la realidad y con el tiempo el fotógrafo es
reconocible en su obra. Aunque conseguir combinar originalidad y creatividad con
una cierta constancia en el estilo solo está al alcance de algunos favorecidos
por las musas. Y es que la maestría, o el dominio que la práctica intensiva en
una actividad trae consigo, no siempre va acompañada de un aumento de la
creatividad. Más bien puede ocurrir lo contrario.
Es cierto que la maestría nos
brinda la posibilidad de ser más eficientes, de resolver con menos esfuerzo las
situaciones problemáticas que se nos presentan en el ejercicio de nuestra
profesión o de nuestros hobbies. La experiencia acumulada del experto le lleva
a actuar de forma más intuitiva, saltándose los pasos lógicos y ordenados
propios del que se inicia. Esa intuición, que es el destilado de mucho esfuerzo
y dedicación, tiene su sustrato neurológico: el cerebro establece conexiones entre
células en forma de patrones neuronales. Por lo tanto, cuando el experto
afronta una nueva situación fácilmente encuentra en su cerebro algún patrón ya
construido del que podrá tirar para resolver con decoro esa situación.
Con la edad, y con la práctica y
el envejecimiento natural de nuestro cerebro ocurren dos cosas; por una parte
acumulamos una mayor número de patrones neuronales, lo que nos convierten en
expertos; pero, por otra parte, nuestra energía mental ya no es la que era
cuando teníamos 20 años y nos vamos volviendo mentalmente perezosos: cada vez
dedicamos menos tiempo y esfuerzo a resolver nuevos problemas y encontrar
soluciones fotográficas originales. Lo que hacemos es tirar de nuestra
experiencia buscando en nuestra mochila de patrones visuales, ya que es muy
probable que allí encontraremos algo útil. El inconveniente que tiene esta
forma de trabajar es que nos repetimos una y otra vez. Nos vamos haciendo muy
previsibles en un estilo eficaz pero que poco a poco va perdiendo frescura y
originalidad. Eso explica que la mayoría de estudios encuentre que la curva de
la creatividad suele tocar techo antes de los 40 años, y que maestría y
creatividad sigan trayectorias divergentes. No obstante, puede haber algunas
excepciones, como la de aquellos sujetos que empezaron a una edad tardía su
actividad "artística". En esos casos,
el bagaje de patrones acumulados será escaso y tendrán que esforzarse en
encontrar nuevas soluciones a los problemas que afronten, por lo que su curva
de creatividad llevará algún retraso. Otro caso será el de algunos individuos
excepcionales, cuya insatisfacción permanente les llevará a una búsqueda
continua de nuevas fórmulas expresivas. Pero, no nos engañemos, esos son los
menos, la mayoría tendremos que mirar hacia atrás para ver que encontramos.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
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